martes, 1 de febrero de 2011

“Patillal, tierra musical”

Félix Carrillo Hinojosa
Escritor, Periodista, Compositor y Rey Vallenato, Gestor cultural proponente para que el Vallenato y la cumbia tengan una categoría dentro de los Premios Grammy Latinos.



Su apariencia física lleva a cualquier visitante, a buscarle los secretos que tiene guardado a lo largo de su existencia y que brota a manera de manantial dormido una palabra atrayente: música.
Patillal es un corredor musical, que recogió la vigorosa palabra de quienes iban y venían en transito permanente o los que por la magia de su entorno, decidieron quedarse allí. Esa tierra es producto de la migración de Guajiros, Magdalenenses, interioranos y uno que otro Sirio Libanes, vendedores de ilusiones que al final terminaron sometidos por su encanto natural. Su corte pastoril, sus lugares naturales y recurrentes, lo hacen que se transite en un dos por tres, en donde queda la rara pero agradable sensación de quien lo hace por primera vez, de continuar en ese ir y venir como rememorando a quienes pasaron por primera vez y no lograron desprenderse de sus olores, sabores, lenguaje, saberes y decires que han logrado permanecer incólume, pese a todos los embates del tiempo.
Patillal es una tierra de gente sencilla pero a la vez aspirante, con ínfulas por naturaleza de superación, de ser mejor todos los días. Por eso el campesino, dejó de labrar para otros y buscó la manera de tener algo propio y así sea un metro de tierra su pertenencia, sacan pecho para mostrarlo con orgullo sano. Creadores de un verbo que contrasta con el estado ágrafo de sus primeros pobladores, que inundaron su territorio con la palabra bien dicha y cuya sentencia siempre estuvo encaminada a construir un mejor amanecer. Patillal no solo es verso y música, es ante todo, su gente, en la que se refleja todo el diario acontecer de un caserío que no crece en extensión más sí, en sabiduría. La belleza natural de sus mujeres es un espejo que se puede presentar en cualquier lugar, en donde el donaire y su figura contrasta con tanta creación postiza del ser que más ha inspirado a sus compositores. Esa mujer natural tiene un raro encanto que cifra sus anhelos en sus ojos, con ellos lo dice todo. Parece mentira pero es una de sus más grandes fortalezas, “la mirada” que tiene la mujer Patillalera, es una especie de pasaporte a todos sus encantos. Es por eso, que la melodía y texto brota como manantial abierto y sin talanqueras de parte de sus hombres creadores. Por eso Patillal es un pentagrama abierto, que a manera de sinfónica se abre al mundo, sin tanta promoción desmedida y con la sola fuerza del verso narrador que hicieron sus campesinos y ahora, los nuevos valores que narran a su manera, los hechos internos o circundantes que afectan a su alma creadora y a su pueblo.
Patillal puede explicar con música, lo inexplicable. No importa lo pequeño de su territorio, si este contrasta con lo inmenso que es, solo por la música que brota de manos de sus compositores. La naturaleza musical de nuestros pueblos es una savia que brota sin pedirla nadie. Es una bendición que contrasta con tanta limitación. Todos nuestros creadores e intérpretes nacen de los vientres más humildes que tienen nuestras mujeres en toda la provincia. Y Patillal no es la excepción. Solo basta con mirar a todas sus mujeres y luego poner en el tapete natural de ese caserío para encontrar que sus versos tienen una fuerte razón de ser: lo humilde de sus gestoras, ya sean parinderas de música o musas inspiradoras. Queda siempre el bonito encanto de comparar la obra con quien la inspiró. Ambas gozan de su encanto. La primera, por haber logrado cautivar al gestor de la letra y melodía y la segunda, por terminar su gesta amorosa en la construcción de una obra inigualable. La posición de Patillal en el contexto de la música colombiana, de la bandera con el Vallenato, es única. No tiene parangón alguno. No es tanto un problema cuantitativo sino de calidad. La melodía Patillalera es dulce, así la haya hecho el campesino más rancio. Es celestial porque es construida por gente sencilla, sin el propósito desmedido de figurar, que logra con sus dones ponerle el estribillo justo y la medida melódica simpar, para que la cante el más sencillo de los contertulios o la analice el más encopetado letrado de la academia. Así es Patillal, así es su gente, así es su música, por eso este caserío no debe circunscribirse a un listado de compositores, ilustre por cierto, si su melodía y letra está en el hablar y sentir de su gente. Cada vez que hable con un Patillalero, mujer u hombre encontrará la razón especial de su existir y le hallará la justificación, el por qué camina tanto la obra de Rafael Escalona, Freddy Molina, Octavio Daza, quien recién nacido lo trajeron a ese remanso y se hizo músico, Edilberto Daza, “Chema” Guerra, Julio García, José Hernández Maestre, José Alfonso “El Chiche” Maestre Molina por citar los más visibles, quienes comandan el contingente de abanderados de un pueblo musical por naturaleza, los que han recogido todo ese hablar y sentir de un bello caserío que cada vez que habla su gente, pone a pensar a más de uno. Patillal es más que una frase de moda. Patillal es más que el mensaje mediático, que cree incrustarse en el sentir de su gente. Patillal es la fuerza arrolladora del hablar y sentir de su gente. No le busque otra.

2 comentarios:

  1. un abrazo vallenatista a el gran felix carrillo desde venezuela aca tambien lo admiramos por su tarea en lo que respecta al folclor vallenato (El Vallenatismo Venezuela)

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  2. un abrazo vallenatista a el gran felix carrillo desde venezuela aca tambien lo admiramos por su tarea en lo que respecta al folclor vallenato (El Vallenatismo Venezuela)

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