domingo, 26 de septiembre de 2010

“La dancística en el Vallenato”

Por: Félix Carrillo Hinojosa
Escritor, Periodista, Compositor y Rey Vallenato, Gestor Cultural para que el vallenato y la cumbia tengan su categoría dentro de los Premios Grammy Latinos.


“Todo aquel que dice haber creado un ritmo, tiene la obligación de enseñar su coreografía” Fercahino

Todo ritmo trae consigo, amarrado en lo más íntimo de su alma, una dancística que le permite al bailador llenarse de goce, con el que atrae al desprevenido escucha, que termina sometido por su magia y sin darse cuenta, se convierte en un ferviente seguidor de su coreografía. Ese encanto lo tiene, cada una de las danzas inherentes a los diversos ritmos que tiene la música colombiana y en el vallenato no podía ser la excepción. Este es un tema que muchos desconocen y que quiero tocar, porque corre el serio peligro de desaparecer. Esto es un llamado serio, casi que un SOS, por la dancística vallenata, que muchos miran con soslayo e indiferencia y a la que poca trascendencia se le da, ya que piensan que hablar de ella y ante todo, ejecutarla, bailarla, danzarla, es creer que la misma es sinónimo de homosexualidad o quienes lo hacen, terminan en esas prácticas gestadas, por unas personas que merecen todo el respeto por su decisión, pero que es un error ese señalamiento, al que el machismo aberrante de nuestra provincia lo remitió.


“La dancística del son, paseo merengue y puya”, tienen una riqueza que muestra la influencia de las veinte o más mezclas que existen en nuestra cultura provinciana. Eso desvirtúa la reiterada designación, al que se remiten nuestros investigadores, que sin más allá de la nariz, suelen decir: tríetnia y nada más. Somos más ricos de lo que ellos creen. Nosotros, por nuestra pobreza investigativa, no sabemos lo que tenemos. La prueba está, en que pocos tocan, el tema coreográfico de nuestros ritmos que son ricos, en donde su dancística fortalece de gran manera, lo que significa el recorrido de nuestros ritmos en todo el territorio patrio. Para infortunio del “son, paseo, merengue y puya” los grupos vallenatos montaron su espectáculo sin tener en cuenta su dancística, lo que ha permitido su total desconocimiento y lo que es peor, el baile desapareció del escenario de la música vallenata, cuya gran responsabilidad recae en los artistas nuestros que ya poco cantan, sino que se han dedicado a que el público haga las veces de él.
Pero qué encierra la dancística vallenata, que pueda rescatarse y mostrarse como una gran fortaleza. Qué las diferencia del resto de las coreografías del país. Por fortuna, existen en nuestra tierra personas que siguen en la pelea masificadora de esta actividad, que de no ser así, la debacle fuera peor. Carlos Calderón y su ballet vallenato, se mantienen contra viento y marea como una gran voz de la dancística, que dice estar viva y de pie, mientras la industrialización trata de arrinconar a nuestros ritmos, en especial, el paseo, el más desarrollado como mercancía, en donde la mayoría que se produce en la actualidad, es de mala calidad.
La dancística de nuestros ritmos a diferencia de los restantes de Colombia, son más abiertos y libertarios, lo que le permite al nativo sentirse como pez en el agua y danzar como los dioses. Es tan generosa la coreografía que expresa “el son, paseo, merengue y puya”, que quien no sea de la tierra, puede aventurarse en su baile que no se va a sentir incomodo, mucho menos, zaherir el alma de nuestros ritmos ni el corazón del vallenato. Por eso el Vallenato, tiene tanta aceptación en otras culturas, no solo por lo diverso de sus relatos textuales, melódicos, cantoriles e interpretativos, sino porque pese al castramiento del baile en esta nueva generación, hay quienes se atreven a ir a un fiesta popular, agarrar su pareja y enamorarla a punta de melodías vallenatas. Eso es lo que tenemos que rescatar: la conquista amorosa a través del baile y que mejor, hacerlo con nuestros ritmos. Por eso es tarea ineludible, en colegios y universidades del Cesar y Guajira donde ronda el imaginario vallenato, poner a circular la voz, que la única manera de no dejar morir la dancística vallenata es que esa masa estudiantil, en vez de dejarse arrastrar por ritmos foráneos y modas que los lleve al consumo de alucinógenos, por qué no dedicarle una hora de cada semana, al baile de nuestros cuatro ritmos que bien bailados, son de una riqueza dancística incomparable.

introducción de la danza a cargo de los niños del programa proniño Valledupar


No piensen que esto es un embeleco mío ni que el Ballet Vallenato es de hoy. Ni lo uno ni lo otro. El ballet vallenato es un grupo coreográfico, cuyo historial rebaza más de cuatro décadas, en donde logró masificar en todo el país, lo que tienen estos cuatros ritmos como danza. Pero como en nuestra tierra todo lo volvemos moda y termina la mayoría de esos proyectos en un triste espectáculo, lo vivido por este grupo artístico no es menos, frente a otras actividades que están en vías de extinción. Como tengo la fortuna de olfatear los hechos que han de venir, sin ser agorero o pitoniso, lo que me lleva a decirles que, sino hacemos esa cruzada, la suerte de la dancística vallenata será tan grave como el pobre nivel de vida, al que están sometidos la mayoría de los creadores de nuestra música vallenata.
Por eso de la mano de Carlos Calderón, vamos a poner en el sitial que merece a nuestra dancística vallenata, a través de un Ballet Vallenato que puede ser renovado en toda su dimensión, sin perder al igual que el vallenato, su espíritu, que debe estar plegado al alma y sentir de nuestra tierra, que por mucho que avance, sus olores, sabores, colores, quejas, sueños logrados e insatisfechos, tragedias, llantos y alegrías deben estar intactos en cada uno de nosotros. Ya que sería una verdadera tragedia, que la gran provincia vallenata se le olvide: reír, llorar, su generosidad, perder la memoria de esa gran memoria que tiene, su lenguaje, sus historias, su grito a pulmón abierto, su regaño con cariño. Esa es la tierra que queremos. La que sabe bailar con sus propios ritmos, sus reales historias, no las inventadas y desteñidas que a veces desfilan por un momento, pero que desaparecen con más penas que gloria. Por eso, el renacer de nuestra dancística vallenata está cerca y no es para el mañana que no existe, es para hoy y se necesita de dirigentes culturales que tengan ganas de dejar historia. Junto a Carlos Calderón, hay un gran grupo humano que quiere refrendar lo que tiene de baile y de danza ancestral el vallenato, el cual los grupos artísticos nuestros deben incorporar para llevarle a quien no nos conoce, esa otra gran fortaleza que tenemos: nuestra dancística.
Si recuperamos ese gran espacio de la dancística, que tienen los cuatros ritmos vallenatos, encontraremos grandes expresiones amorosas y eróticas que al interior de ella existe, sin caer en expresiones ramplonas y vánales que se están usando en la actualidad para llamar la atención. Si esto es peligroso, no lo es menos, la irresponsable acción de la mayoría de los directores de grupos de danzas en el Cesar y la Guajira que, sin la formación que merece cualquier actividad en este tiempo, recrean hechos históricos fuera de toda credibilidad tanto de forma como de contenido. Es por ello que urge, profesionalizarse en todos los frentes para evitar repetir los mismos errores. Es necesario conocer lo íntimo de cada danza y montarla lo más cercana con su realidad. No estoy contra el avance de cualquier actividad. Me gusta la revolución de los hechos pequeños, pero más cuando en ella, hay respeto con lo raizal. Hay quienes quieren y se jactan de ser, unos revolucionarios de su tiempo y nos ponemos a analizar su labor y encontramos que: no se parecen a ellos y muchos menos a sus antecesores. Entonces, qué tanto es ese avance.
Por eso queremos, que se activen las muestras de la dancística vallenata pero con apego a las tradiciones, sin que las nuevas formas, desarticulen el real mundo de nuestra música y sus ritmos. Interesante sería ver, cada vez que se presenten nuestros artistas en los escenarios nacionales e internacionales, que en vez de mostrar toda esa parafernalia detrás de ellos, de músicos sinfónicos que suenan más a los corraleros del majagual, montaran con grupos de ballet de la región, toda esa riqueza dancística que tenemos. Le llegó la hora a nuestra dancística vallenata para ser mostrada como es, en donde “el son, paseo, merengue y puya” sean bailados como deben ser, sin ese relajo degradante en que muchos la quieren convertir.
“Nuestra música vallenata es generosa, pero seria y su dancística otro tanto más”.

1 comentario:

  1. es muy cierto lo que dice pero siempre nos remontamos a una sola persona y no solo es el ballet vallenato, Tambien esta el grupo del video que se encuentra en esta pagina bailando puya Chingale de OLGER BAENA MEJIA entre otros como nabusimake y kukamba de pedro pinto y yoanni lopez

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