sábado, 25 de septiembre de 2010

“Déjense de Novelerías”

“Construir donde no hay nada es la verdadera misión del creador” Fercahino
Por: *Félix Carrillo Hinojosa
*Escritor, Periodista, Compositor y Gestor cultural proponente para que el Vallenato y la cumbia tengan una categoría dentro de los Premios Grammy Latinos.

No hay en la tierra del Caribe Colombiano una gente más novelera que la existente en la gran provincia nuestra. Aquí se pierde el tiempo en construir situaciones innecesarias, que al final, lo que hacen es reafirmar que, la sin hueso mal usada, a más de lo perverso de su accionar, nos pone de grandes protagonistas en la situación en que estamos. A esta tierra le encanta más de lo mismo y ponemos a personas sin principios morales como paradigmas de nuestra sociedad, por eso creció la corrupción, el paramilitarismo y otras fuerzas oscuras que tienen postradas a la región. Los nuevos ricos son las personas que nos gusta mostrar y para obtener ciertos lucros por parte de ellos, canjeamos a nuestras hijas, vendemos al amigo y terminamos de meseros y hacedores de mandaos de esas personas que hicieron su dinero, no rezando en la iglesia la concepción, sino matando, delinquiendo y tantas formas que existen para ser una persona adinerada en este país. Mientras sigamos así, no es raro que surjan propuestas desatinadas en todos los ordenes en Valledupar y los pueblos del Cesar, Riohacha y los pueblos Guajiros, Santa Marta y los pueblos del Magdalena, por lo tanto, es hora ya que nos pongamos serios y tratemos de construir obras fundamentales para un mejor vivir, de los niños, jóvenes, mujeres y hombres adultos, que esperan y aspiran que sus gobernantes no se roben el erario publico, para ser al final de su mandato, un rico más y un mal ejemplo para la sociedad, que es lo que en últimas ha ocurrido con ellos. Cualquier persona que tenga cuatro dedos de frente y ponga a funcionar el sentido común puede decir:
“qué razón tenemos para destruir lo ya hecho. Es mejor hacer donde no hay nada”.
Pero como somos noveleros y el criterio de lo estético y de lo ético se van al carajo en boca de cualquiera que tenga poder, que importa tumbar la iglesia la concepción si aquí tenemos plata para hacerla de nuevo, obteniendo de paso el famoso 10% o más, depende del apetito del gobernante de turno y ya, así de fácil, tenemos una nueva obra. Y así es como se ha destruido, el centro de Valledupar y lo que falta.
Ahora que está de moda, el tema de la tarima Francisco el Hombre, en donde los que ganaron o no, dentro del marco de cada uno de los eventos del Festival Vallenato, sabemos que sería como cercenarle a una madre su hijo, cuando esta lo está amamantando y eso, no es raro, porque en un tierra sin memoria como la nuestra, se olvidaron todos que allí, en ese entorno, nació ese evento que es insignia no solo regional sino nacional, pero hay que tumbar, así sea la propia historia. Pero como nos encanta el espectáculo, allí cualquiera opina y le hacen caso y como se evidencia una falta de liderazgo, que arranca desde lo político, lo que ha permitido llenar a esa tierra, de monumentos que no van en concordancia con la realidad cultural nuestra y que en la mayoría de los casos, no se asoman a la imagen para quien están hechas. Esto se debe, a que no hay un freno a esa expansión que muchos artistas plantean, en busca de ganarse unos pesos, que son muchos para ellos, pero que al final cercenan nuestros gustos estéticos. Y el político de turno no mide ninguna consecuencia, aquí lo importante es ganarse un protagonismo mediático. Por eso el crecimiento, en este caso el de Valledupar, no ha sido ni será concordante, con el respeto que merece el tema urbanístico. Nuestros gobernantes, han sido pésimos observadores del alma de una ciudad que como esta, merece un mejor tratamiento. Pero sigamos con el novelero tema de la Tarima, que pone a conocedores, estudiosos y otros no tanto, de lo que le conviene a un espacio de bien publico, que al interior de él, tiene todo un historial artístico, que bien vale la pena se mire con detenimiento y pueda este hecho, irrelevante para unos y de mucho valor para otros, dirimir lo que no debió ponerse en esa fea balanza. La Tarima Francisco el Hombre por su razón de ser, continua de pie con su historia, por encima de los tantos alcaldes y gobernadores que ha tenido Valledupar y el Cesar, pocos de grata recordación y la mayoría, para que les cuento, si ustedes el constituyente primario de esa querida tierra, se han aguantado el peso del despilfarro moral y económica que se sufre, cuando se tiene malos gobernantes y solo ustedes, pueden decir con la voz en el tono más alto, quienes son los responsables de sus penurias, pero también deben autocriticarse que por esa lagartería que les cubre, han apoyado a quienes no debieron elegir. Creo y estoy convencido, que ese tema de la remodelación de la Tarima Francisco el Hombre, debe cerrarse con una verdadera transformación de las políticas culturales que el Municipio y el departamento de manera conjunta deben desarrollar, en vez de patrocinar ese genocidio urbanístico. Es hora ya, que quienes están al frente de los procesos culturales de Valledupar y el Cesar, pongan a funcionar el cerebro y originen verdaderas políticas culturales, que generen grandes conquistas para esa tierra y activen ese espacio publico, que tiene su historia pero que puede ser más, para contrarrestar la maniqueista visión que solo dentro del Festival, es que es productiva Valledupar. Si en el Caribe y en especial Valledupar y el Cesar, se hiciera más en vez de tanta cháchara que balbucea desde el necio hasta el más letrado, la suerte de todo ese bello territorio sería mejor. Si en vez, de tanto arrodillamiento ante las malas compañías, generadas por el narcotráfico, paramilitarismo, corrupción y delincuencia común, con su consabida adulación a los nuevos ricos, nos levantáramos a exigirnos una mejor suerte, toda la gran provincia nuestra gozaría de un mejor nivel de vida que arranca desde lo mental hasta lo social, económico y político. Necesitamos pasar ya, a la acción y no quedarnos en tanto palabrerío. No olviden, que la remodelación de la Tarima Francisco el Hombre, no es más que un embeleco, característica que siempre ha acompañado a la gran provincia nuestra y que la tiene en el sitial que nosotros, todos sin excepción, la hemos llevado a ese mal lugar. En vez de tumbar lo hecho, por qué no adornar la plaza Alfonso López y sitios relevantes de la ciudad, con las efigies de grandes valores del arte vallenato. Presento excusas por sugerir esto, ya que en vez de poner las imágenes de Alejo Durán, Luís Enrique Martínez, Diomedes Díaz, Poncho Zuleta, Jorge Oñate, Leandro Díaz, Luis Enrique Martínez, “Colacho” Mendoza, Emilianito Zuleta y Rafael Escalona, por citar algunos, son capaces de poner al mafioso de turno, al que se robó al municipio o al departamento. Porque así somos en la gran provincia. No olviden gobernantes:
“que la cultura es una política de Estado y no de un gobierno”.

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